EL PROBLEMA

En las investigaciones recientes sobre el desarrollo del cerebro, se hace evidente que los primeros años de vida presentan una gran oportunidad para prevenir o corregir alteraciones y para apoyar la funcionalidad de aquellos niños o niñas con dificultades.

Mucho se sabe sobre el desarrollo del cerebro durante los primeros años. El 85% de las conexiones neuronales ocurre durante los primeros 5 años.  Se sabe también que los cerebros se construyen de abajo hacia arriba, resaltando la importancia en la calidad de esas conexiones o sinapsis y que en esta etapa de formación, el cerebro busca ser eficiente y las conexiones que no se usan, desparecen. (From Best Practices to Breakthrough Impacts, The Centre for the Developing Child, 2016)

A pesar de todos estos grandes descubrimientos de la neurociencia, muchos diagnósticos e intervenciones en temas de desarrollo se siguen siendo tardíos desaprovechando la oportunidad que brinda la plasticidad cerebral para recuperar conexiones durante los primeros años. Algunos tratamientos se enfocan solamente en el desarrollo motor, dejando fuera otras áreas fundamentales del desarrollo del niño durante los primeros 3 años de vida. En esta etapa, la familia se constituye en receptor fundamental del acompañamiento profesional y en actor principal en la recuperación del niño.

Tener un hijo con alguna alteración en su desarrollo representa un reto para las familias. En algunos casos,  uno de los padres se ve obligado a dejar su trabajo para cuidar a su hijo,  se generan dinámicas de conflicto en la pareja o surge mucha incertidumbre en la crianza por la falta de información y de apoyo.  Una intervención temprana y oportuna en donde se empodera y se apoya a la familia previene el desencadenamiento de todas esas circunstancias que afectan a la comunidad.

NUESTRA PROPUESTA

Ofrecemos una intervención terapéutica temprana, integral y personalizado con terapia física, ocupacional y de lenguaje, ajustada a las necesidades de cada niño. Desde el 2012 más de 250 niños se han bene­ficiado de nuestro modelo de intervención maximizando su potencial. Así mismo, sus familias se fortalecieron al adquirir habilidades, responsabilidad, y conocimiento para apoyar al niño en las etapas futuras.